Entrenamiento en el embarazo
En esta etapa, el peso del feto y el útero ya suponen una carga importante. Por eso son más recomendables los medios de trabajo en los que el peso se apoya (como la bicicleta o el remo) que el ejercicio físico soportando el peso fetal, como ocurre cuando andamos o corremos. En este trimestre lo más frecuente es que disminuyan los miedos y aumenten las sobrecargas. Las ecografías proporcionan mucha información sobre cómo va todo y la nueva mamá se encuentra más tranquila, pero es frecuente que aparezcan molestias y problemas físicos que ensombrezcan esa tranquilidad. Dependiendo del estado físico de la mujer pueden comenzar las sobrecargas más importantes, la retención de líquidos, las malas noches… Una mujer fuerte y bien entrenada sobrellevará mejor el aumento de peso y se moverá con más agilidad, pero de todos modos es frecuente que en este último periodo nos sintamos patosas o poco atractivas. Mantener un mínimo de actividad física puede ayudarte a encontrarte mucho mejor.
Entrenamiento en el embarazo
En esta etapa, más allá de cualquier tipo de entrenamiento, resulta interesante reforzar los músculos posturales, estirar la musculatura más acortada por el cambio en el centro de gravedad, realizar ejercicios respiratorios (respiraciones costales), mover las piernas y trabajar el transverso con la respiración. ¡Y no te olvides de reforzar el suelo pélvico con los ejercicios de Kegel! Te ayudarán también durante el inminente parto. Te los explicamos en la página 134 de esta misma revista.








