Asesoramiento antienvejecimiento (Antiaging)

¿Sabes si estas en forma?
¿Entrenas? O ¿Envejeces?

A lo largo de la historia el movimiento ha sido uno de los signos que definen a algunos de los seres vivos sobre la faz de la tierra pero a su vez nuestra perspicacia para aumentar el confort y acomodar nuestros hábitos de vida han hecho que la calidad de la misma se vea comprometida y aquello que nos definía como especie merme considerablemente en nuestro día a día, aun habiendo aumentado la esperanza de vida empeoramos como la vivimos.
Elementos como la nutrición, el ejercicio físico y la gestión del stress jugarán un papel muy importante para el desarrollo de nuestra vida y paliar agentes nocivos que boicotean de alguna manera nuestro bienestar y nuestra larga vida.

Debemos pues promover un envejecimiento saludable, ya que tras nacer este proceso comienza. Diversos estudios han demostrado recientemente que un bajo nivel de forma física o condición física constituye un potente factor de riesgo y predictor de mortalidad tanto general como cardiovascular. Partiendo de la evaluación de la forma física, y conociendo el estilo de vida y nivel de actividad física que posee una persona, se puede prescribir un programa adecuado de ejercicio físico que permita al sujeto desarrollar su máximo potencial físico, atenuar las consecuencias del envejecimiento y mejorar el estado de salud físico-mental.

El envejecimiento es un complejo proceso natural que afecta a todas las estructuras y funciones del organismo humano. Con el paso de los años, se produce un progresivo deterioro estructural así como un lento e inexorable declinar en la capacidad funcional. Esta disminución progresiva de funcionalidad constituye la principal característica del proceso de envejecimiento, es aquí donde el ejercicio físico, el entrenamiento juega un papel crucial para frenar dicha progresión y deterioro.

¿Se puede tratar o prevenir el envejecimiento? Retrasar, prevenir o incluso revertir el declive funcional que conlleva el envejecimiento es una tarea compleja.
El ejercicio físico puede ser una buena herramienta, para ser efectivo debe estar bien programado y dirigido, algunos de los objetivos principales serán la mejora de la capacidad aeróbica y el aumento de la fuerza, complementando con trabajo enfocado a mejorar la coordinación general y la movilidad articular. Por último, la optimización de la dieta y la correcta gestión de las emociones o el estress será un complemento que harán completar el proceso que nos llevará a conseguir ese envejecimiento saludable.
Existe una relación inversa entre el nivel de actividad física y el riesgo de enfermedad cardiovascular, obesidad, diabetes/intolerancia hidrocarbonada, osteoporosis, enfermedades mentales (ansiedad, depresión) y determinados tipos de cáncer (colon, mama y pulmón).
De manera directa y específica, el ejercicio físico mantiene y mejora la función musculo-esquelética, osteoarticular, cardiocirculatoria, respiratoria, endocrinometabólica, inmunológica y psiconeurológica.

El ejercicio practicado de manera regular y con la intensidad adecuada, contribuye a mejorar la capacidad funcional de múltiples sistemas orgánicos. No obstante, es preciso resaltar que el momento y la intensidad de las sesiones de entrenamiento tienen que estar perfectamente adaptadas y programadas a las características del sujeto, deben ir seguidas del adecuado período de regeneración y, para que se produzca esa mejora de la capacidad funcional, deben aplicarse en el momento adecuado del período de adaptación al esfuerzo.
La buena forma física, y particularmente la fuerza muscular, es un predictor de calidad de vida y de expectativa de vida independiente. El mantenimiento de un buen tono muscular en las piernas está también directamente relacionado con una reducción drástica en el número de caídas y de fracturas óseas.

La práctica del ejercicio físico deberá ir dirigido al:

– Entrenamiento basado en ejercicio aeróbico
– Entrenamiento de fuerza
– Entrenamiento del equilibrio y amplitud de movimiento
La prescripción de ejercicio con la finalidad de atenuar las consecuencias fisiológicas del envejecimiento tiene como objetivo aumentar el nivel de actividad física y mejorar el grado de forma física. Importantes mejoras en la condición física pueden obtenerse a cualquier edad aplicando protocolos de entrenamiento adecuados, pero es preciso conocer el nivel del que parte el sujeto y en qué aspecto se necesita más atención. Para ello, realizar una evaluación inicial y cuantificar los cambios que se van produciendo resulta de importancia capital.
Concluimos pues que el entrenamiento es una pieza fundamental en la vida de cualquier persona, sea joven o mayor, este sana o enferma, y no vale cualquier tipo de práctica, ésta ha de ser adecuada para la persona, por lo tanto individualizada y bien programada por profesionales y con una valoración previa. En nuestro proyecto, Body Global Training este es nuestro método, facilitar mediante un equipo multidisciplinar a la persona un conjunto de herramientas para alcanzar su salud y bienestar y conseguir un envejecimiento saludable.

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