CESÁREA , MÁS QUE UNA CICATRIZ

FISIOTERAPIA TRAS EL PARTO POR CESÁREA

¿Necesitaré fisioterapia tras un parto por cesárea?

Conoce los beneficios del tratamiento de fisioterapia tras una cesárea.

Cualquier cicatriz, provoca una tensión en las zonas periféricas a ésta. En el caso de una cesárea, dichas zonas son la musculatura abdominal y el suelo pélvico.

En el caso de la zona abdominal, uno de los problemas comunes tras la cesárea, es la aparición de adherencias, así como la falta de tono muscular, que provoca flacidez abdominal. Esto último provoca dolor lumbar en varias ocasiones, ya que la musculatura abdominal tiene un papel fundamental en el soporte de la columna vertebral.

A nivel visceral, la flacidez también provoca estreñimiento, ya que las vísceras ”caen” perdiendo su posición.

De otro modo, las posibles adherencias que se forman tras una mala cicatrización del tejido, son causantes en varias ocasiones de alteraciones en la sensibilidad de la zona, así como sensaciones de tirantez, quemazón o limitación en ciertos movimientos debido a la aparición de dolor en la zona.

En cuanto al suelo pélvico, éste se ve afectado debido al soporte del peso del bebé durante los últimos meses de embarazo. Por lo cual, tras una cesárea, no se está exento de una debilidad de suelo pélvico, y por consiguiente, de una incontinencia urinaria.

Todas estas circunstancias, se pueden evitar o solucionar con un tratamiento de fisioterapia individualizado y adecuado a cada paciente y con un programa de ejercicios específico e individualizado.

Uno de los tratamientos para estos casos que actualmente está teniendo un gran éxito en la resolución de estos casos es el uso de diatermia capacitativa combinada con terapia manual en la cicatriz.

Gracias a la diatermia, conseguimos un aumento de temperatura a nivel profundo, que nos ayuda a provocar una activación de los vasos sanguíneos y de los vasos linfáticos, lo cual ayuda a aumentar la velocidad de cicatrización, a la vez que mejora la calidad de ésta. A su vez, la diatermia provoca una relajación de la musculatura abdominal, y la extensibilidad de los tejidos blandos aumenta, mejorando los problemas de estreñimiento y ayudando a que los procesos de tonificación del abdomen sean más rápidos (siempre y cuando se combine con el entrenamiento).

Esta técnica combinada con las técnicas manuales adecuadas realizadas directamente sobre la cicatriz ayuda a una óptima cicatrización, sin adherencias, y aceleran el proceso de recuperación que inevitablemente se sufre, tras una cesárea.

Ponte en manos de profesionales especializados y previene problemas en el futuro y sobre todo pon tu cuerpo a punto para tu siguiente ¡embarazo!

Por Paola Rodriguez , fisioterapeuta en  Body Global Training, Granada.

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