Aquagym: ¡como pez en el agua!

Hacer ejercicio sin sudar es posible. ¿De qué manera?, te preguntarás. ¡Pues como pez en el agua! Es el principio tan básico y efectivo del Aquagym: hacer gimnasia en el agua. Un entrenamiento muy completo, moderado y sencillo de llevar a cabo para cualquier edad y condición física. En esta entrada os damos cinco claves por las que el fitness acuático o Aquagym se revela como una opción ideal ya sea para mantener la forma o a fin de mejorar el rendimiento deportivo de cada uno.

En primer lugar, es bueno para tu salud. ¿Por qué? El fitness acuático refuerza los músculos, incrementa el ritmo cardíaco y mejora tanto la respiración como el flujo sanguíneo. Todo esto en un entrenamiento que, salvo rara circunstancia, se podría definir como “traumático” y poco o nada propenso a lesiones más propias del deporte terrestre. Los movimiento son fluidos y suaves, favoreciendo así la flexibilidad.

El Aquagym es fabuloso para mejorar la resistencia y hacer trabajar a los músculos a un gran nivel. Cuando sumergimos nuestro cuerpo en el agua, este pesa una sexta parte de su masa real. Aunque los movimientos se vuelvan más sencillos, la resistencia del agua nos hace esforzarnos sin ni tan siquiera reparar en el gran esfuerzo que se está haciendo en realidad. De hecho, en 30 minutos de fitness acuático se queman hasta 600 calorías; con los pies en la tierra, necesitaríamos una hora y media para alcanzar la misma cifra.

Dentro del agua, nos relajamos. La sensación de liviandad contribuye a sentirnos más tranquilos, como si de un viaje al vientre de la madre se tratase. Después de unos minutos realizando ejercicios en el agua, como en cualquier otra superficie en este caso, se liberan endorfinas (la hormona del placer).

El fitness acuático es para todas las edades, desde y hasta que el cuerpo aguante y nos lo permita; incluso, en muchos casos no es necesario ni saber nadar. La atmósfera grupal es ideal para socializar y entablar amistades, además de servir como motivación para superar los límites de cada uno.

Por último, nada de equipamientos caros. Basta que cojas un bañador cómodo, busques una piscina donde se ofrezcan clases de Aquafit y… ¡al agua patos!

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